LA ABUELIDAD

ESTE BLOG PERMITE LA DISCUSION DE LOS TEMAS DE LA TERCERA EDAD

Saturday, January 13, 2007

FELIZ AÑO 2007


FELIZ AÑO 2007


DR RAFAEL BELLO DIAZ

Monday, October 24, 2005

Expertos en Gerontología denuncian más de 1.000 suicidios de ancianos

Cada año se producen en España más de 1.000 suicidios de personas mayores de 65 años, principalmente ancianos, según los resultados de un estudio realizado por la Cátedra de Gerontología de la Universidad de Santiago de Compostela, a partir de las defunciones producidas entre 1999 y 2002 (último año disponible), que recoge Europa Press.
Este estudio es presentado hoy en el marco del VII Congreso Nacional de Organizaciones de Mayores (CEOMA) en Madrid. Los autores, Manuel Mayán Santos y Mario Araña Suárez alertan de la existencia de una epidemia silenciosa y reclaman a los poderes públicos que impulsen medidas jurídicas, sanitarias y sociales de protección para el suicidio en este sector de la población española.
Para concienciar de la importancia de este fenómeno, los autores realizan un estudio comparativo entre las muertes por violencia de género y los suicidios gerontológicos. Estos últimos experimentan la siguiente evolución: 1.210 (1999), 1.223 (2000), 1.136 (2001) y 1.181 (2002).
Estas cifras arrojan una media de 1.188 muertes por esta causa en estos cuatro años, frente a las 67,5 de muertes femeninas por violencia de género, según datos comparados del Instituto nacional de Estadística y la Fundación Mujeres.
Los expertos no pretenden comparar los suicidios con la gravedad de los malos tratos a las mujeres, pero dada la magnitud de muertes de ancianos creen que se deben poner en marcha medidas similares a las tomadas para combatir la violencia de género.
SUICIDIOS ENTRE 1991 Y 2000
Los autores presentarán también otro estudio sobre el suicidio gerontológico entre los años 1991 y 2000, a partir de los datos del Centro Nacional de Epidemiología. Los resultados muestran como se eleva la tasa de mortandad a partir de los 65 años, especialmente en el caso de los varones (el suicido masculino es muy superior al femenino).
Así, según los datos, se pasa de 11 suicidios de varones por cada 100.000 habitantes entre los 55 y los 65 años, a 23 entre los 65 y los 74. En la misma línea, se registra una tasa de 40 muertes por 100.000 habitantes entre 75 y 84 años y de 65 en los mayores de 85.
Los autores han comprobado que los datos del suicidio muestran un perfil estable a lo largo del tiempo, por lo que se atreven a realizar una predicción del suicidio para los próximos años que, en el peor de los casos, arroja un total de 72 suicidios de mayores de 85 por cada 100.000 habitantes.
Los expertos concluyen pidiendo a las autoridades que tomen conciencia de esta situación. En su opinión, estos datos reflejan "un déficit de dispositivos sanitarios específicos en un entorno social que no concede suficiente importancia al bienestar del anciano".
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Thursday, September 01, 2005

ALTERACIONES DE LA MARCHA EN EL ANCIANO


Los trastornos de la marcha son un problema frecuente en Los envejecientes. Son causa de limitación de actividades al perder la deambulación independiente, aumentan la morbilidad, y son un factor que contribuye al ingreso en hogares de ancianos. La preservación de la marcha es uno de los requisitos más importantes para una ancianidad satisfactoria. Al considerar los cambios del equilibrio y de la marcha que ocurren en los añosos, debe diferenciarse entre los cambios propios de la edad y los cambios que aparecen en relación con enfermedades asociadas con la edad avanzada. Una definición funcional de estos trastornos hace referencia a la marcha que es lenta, inestable o comprometida biomecánicamente tanto como para ser ineficaz para que la persona pueda desplazarse con normalidad. Los trastornos de la marcha pueden ser clasificados de acuerdo con la etiología, las características clínicas de la alteración de la marcha, la localización de la lesión o de las lesiones responsables, o el sistema que se encuentra alterado (musculoesquelético, nervioso).

Wednesday, July 27, 2005

CANCER

EL CANCER EN LA TERCERA EDAD
Aunque se presenta en todos los grupos de edad, el cáncer es considerado en general como enfermedad de los viejos o muy ancianos y existen numerosos prejuicios por parte de los médicos a la hora de tratar a un individuo de la tercera edad afectado por un tumor maligno. En los países desarrollados, se observa un marcado incremento en la población mayor de 60 años, como resultado del desarrollo de los sistemas de salud. Esto implica un incremento en la expectativa de vida. En consecuencia una mujer a los 70 años tiene una expectativa media de vida de 12 a 15 años, mientras que la del hombre es de 8 a 10 años. Paralelamente, se eleva la incidencia de casos de cáncer y surge la necesidad de conocer lo mejor posible las características biológicas de la enfermedad y del hospedero en la edad provecta.

LOS ASPECTOS DEMOGRAFICOS Y EPIDEMIOLOGICOS

En muchos países, esta fracción de la población se incrementa marcadamente con el tiempo. En Canadá, representa el 15 % del total, y en Estados Unidos entre el 10 % y el 16 % y en Costa Rica por ejemplo el 6 %. La incidencia de neoplasias malignas es mayor a medida que los países alcanzan mayores niveles de desarrollo económico y social. En Suecia y Estados Unidos, alrededor del 70 % de los cánceres se presenta en el viejo, lo cual no ocurre en los países de menor desarrollo como el nuestro. En cuanto a la mortalidad, se reporta en Estados Unidos que el 67 % de todas las muertes por cáncer corresponde a la población mayor de 65 años. El problema del diagnóstico precoz de la enfermedad tiene características particulares e interesantes. Entre las más importantes, podemos señalar: El envejecimiento per se no parece ser la causa fundamental de la enfermedad; generalmente se acepta que a medida que se prolonga la vida del individuo, aumenta proporcionalmente el período de exposición a numerosos cancerígenos, lo cual incrementa el riesgo para el cáncer. La presencia de síntomas de varias enfermedades crónicas puede enmascarar las manifestaciones tempranas de las neoplasias malignas. En muchos casos, los ancianos no reciben todos los beneficios de los programas de detección precoz para el cáncer. Igualmente, debe entenderse que en el proceso de envejecimiento del ser humano, resultan más importantes los factores biológicos que el aspecto cronológico como tal y, por ello, la senectud tiene características particulares en cada individuo, lo cual debe tenerse en cuenta a la hora de evaluar el estado funcional de un anciano enfermo de cáncer. Asimismo, suele insistirse en la literatura médica especializada, en que las llamadas señales de alarma de cáncer, promulgadas por la Sociedad Americana del Cáncer, son igualmente válidas tanto en el joven como en el viejo. Las neoplasias malignas más frecuentes a nivel internacional, son las localizadas en piel, próstata, pulmón, colon, mama y endometrio. Estos cánceres están asociados a factores ambientales y a estilos de vida y, por lo tanto, son potencialmente prevenibles. Esto plantea la necesidad, por una parte, de conocer mejor los determinantes del problema y, por otra, de iniciar intervenciones destinadas a la prevención primaria y secundaria de estas enfermedades.

EL ANCIANO Y SU RELACION CON EL TRATAMIENTO

El adulto mayor presenta una serie de rasgos en la estructura, organización y función de su organismo, que deben ser conocidas por el oncólogo terapeuta. Las más importantes son:
Los cambios psicológicos más frecuentes son los cuadros depresivos, disociativos, estados sensoriales deficitarios, pérdidas de memoria, dificultades en la concentración y en la capacidad cognoscitiva. Las secuelas de enfermedades cerebrales previas y los efectos secundarios negativos sobre el sistema nervioso central de psicofármacos o de otros medicamentos utilizados durante largos períodos, dificulta la disposición del paciente para un tratamiento oncoespecífico con toxicidad más o menos significativa. El entorno social y familiar puede no resultar favorable en el momento de enfrentar la enfermedad, su tratamiento y toxicidad. Los fenómenos de segregación a nivel familiar o social, la sensación de soledad y abandono, el recuerdo de la muerte de familiares y amigos por cáncer, la viudez, la reclusión en instituciones para ancianos y otras situaciones similares, deben ser tomadas en cuenta. El crecimiento y la diseminación del tumor son más lentos. Ello puede resultar enmascarado por la comorbilidad y la polifarmacia. Existe un incremento de las interacciones droga-droga, debido a la frecuente polifarmacia, justificada ésta por el mayor número de condiciones comórbidas imperantes. Los cambios que ocurren a nivel de la mucosa gastrointestinal no redundan significativamente en la capacidad de absorción de los fármacos antitumorales. Este grupo de pacientes muestra una variabilidad similar a la de los individuos más jóvenes en lo que respecta a este parámetro. Igualmente ocurre con los cambios que tienen lugar en la circulación sistémica con la edad: no se ha demostrado la existencia de diferencias significativas en cuanto a la farmacocinética y la farmacodinamia de los medicamentos antitumorales, en relación con lo que ocurre en los individuos jóvenes. La toxicidad de los medicamentos antineoplásicas se incrementa debido a los trastornos existentes en los sistemas relacionados con el metabolismo y la excreción de éstas: hígado y sistema urinario. Por otra parte, ocurren con mayor frecuencia trastornos metabólicos, así como enfermedades consuntivas y déficits nutricionales, que repercuten negativamente en la tolerancia a estos tratamientos. En general, existe actualmente una tendencia a limitar el tratamiento oncoespecífico en cuanto a extensión, intensidad y duración; a no emplear modalidades terapéuticas combinadas; y a ofrecer tratamientos modificados, derivados de los esquemas convencionales, los cuales han sido limitados en dependencia de una serie de criterios objetivos y subjetivos ligados a la edad avanzada.

CIRUGIA

La edad cronológica por sí misma no es una contraindicación formal para recibir un tratamiento quirúrgico. Se plantea que después de los 80 años es que los riesgos de la cirugía se incrementan considerablemente. Existe consenso sobre el hecho de que la mayor mortalidad quirúrgica depende fundamentalmente de la presencia o ausencia de estados de comorbilidad. Así, en los pacientes añosos en quienes no existen enfermedades asociadas, la mortalidad quirúrgica resulta similar a la de los jóvenes sometidos al mismo tipo de intervención quirúrgica.


RADIOTERAPIA

Particularmente la radioterapia tiene la ventaja de no causar una mortalidad aguda significativa y no parece interferir negativamente con la mayoría de los problemas médicos del adulto mayor. Los tratamientos radiantes implican necesidad de traslado cotidiano durante períodos prolongados, lo cual puede resultar fatigoso para el anciano, quien presenta, con frecuencia, alteraciones mentales y trastornos del estado general. No existen muchos estudios sobre la efectividad de la radioterapia en los envejecientes aunque la respuesta de los tumores malignos a esta modalidad parece ser similar a la que se obtiene en los individuos más jóvenes.

QUIMIOTERAPIA

Las diferencias observadas en numerosos pacientes desde el punto de vista individual, en términos de efectividad y respuesta al tratamiento, están en dependencia de los cambios biológicos propios del paciente añoso. Además de la comorbilidad frecuente y las interacciones droga-droga que tienen lugar en muchos casos, otros fenómenos como la disminución de las concentraciones de albúmina plasmática, por ejemplo, pueden modificar el grado de respuesta tumoral e incrementar la toxicidad a algunas drogas antineoplásicas. Un factor que influye en la respuesta al tratamiento y en el incremento de la toxicidad, es la disminución de la celularidad medular, así como de la concentración de los stemcells circulantes pluripotenciales, asociado fundamentalmente a malnutrición u otras enfermedades crónicas. La médula ósea presenta una sensibilidad mayor a los tóxicos y una capacidad de recuperación menor que en los individuos jóvenes.

HORMONOTERAPIA

En algunas localizaciones donde la hormonoterapia tiene actualmente un papel destacado numerosos medicamentos naturales y sintéticos de reciente introducción han permitido obtener buenas respuestas y escasas toxicidades. En los pacientes afectados por cualquiera de estas neoplasias, la hormonoterapia puede sustituir, en ocasiones, a las demás modalidades de tratamiento. En el cáncer de mama, el tamoxifeno, marcó un hito en el tratamiento de las pacientes posmenopáusicas añosas, las cuales tienen índices de respuesta elevados y prácticamente ninguna toxicidad.

CONSIDERACIONES FINALES

Los añosos enfermos de cáncer representan una población heterogénea, debido a la acumulación de efectos negativos provocada por múltiples enfermedades. Es por esto que se recomienda que en la elección del tratamiento oncoespecífico debe influir más la edad biológica que la edad cronológica del paciente.


(Consideraremos a los individuos de 60 años en adelante, como pertenecientes a la tercera edad)

LA ABUELIDAD

Influencia de los abuelos en la socialización de los nietos
Los abuelos son amados como respuesta al amor que ellos dan generosamente a sus nietos, por su afecto y devoción para con ellos. Como ocurre en las relaciones padres-hijos, los abuelos pueden influir y son influidos por sus nietos. Tyszkowa , revela varias esferas de influencia en el desarrollo de los nietos:

a) Participación en la provisión de cuidados y apoyo. En muchas ocasiones los abuelos hacen de niñeros mientras los padres trabajan, o en períodos concretos de tiempo como, por ejemplo, durante las vacaciones.

b) Participación en el proceso de socialización. Los abuelos enseñan a los nietos un gran número de habilidades práctica y los proveen de información acerca de su familia y su propio pasado.

c) Abuelos como modelos de personalidad. Los nietos admiran a sus abuelos. Toman de ellos actitudes ante la vida, el trabajo, hacia otras personas, así como los valores.

d) El curso de la vida y la muerte de los abuelos como una fuente de ideas y reflexión sobre la vida humana. La muerte del abuelo o de la abuela, si ocurre después de que el nieto tenga 9 o 10 años, causa una experiencia, una repentina constatación de que la muerte es irreversible y que todo pasa. Suele ser la primera pérdida irreversible de alguien muy conocido y amado.

e) Impacto negativo de los abuelos. Algunas actitudes como la sobreprotección o el ser demasiado liberales, egoísmo, incapacidad para sacrificarse por los nietos, rigidez, hipocresía en las relaciones o puntos de vista anticuados son características que algunos de los nietos entrevistados criticaban de sus abuelos.

No tener abuelos o no tener ningún contacto con ellos, al menos durante la niñez, es visto como un factor responsable del empobrecimiento de la vida.

El estudio de Shore y Hayslip investiga cuatro aspectos centrales en el funcionamiento psicológico de los abuelos que están cuidando a sus nietos: bienestar psicológico general; satisfacción con la abuelidad; percepción de la relación abuelos-nietos; sentido personal otorgado al rol de abuelo. La mayoría de los abuelos prefieren un rol voluntario pleno de amor y diversión con sus nietos, sin responsabilidad parental. Los resultados también muestran que al menos el 40% de los abuelos encargados de la custodia de sus nietos se sienten aislados de sus amigos debido a las responsabilidades parentales. El 35% de los entrevistados no se siente libre de ejercer su rol de abuelo y cuidar a sus nietos como le habría gustado a causa de sus deberes parentales para con ellos. No hay duda, por tanto, de que los roles de abuelo y padre están en conflicto. Nos encontramos, por tanto, con un rol, el rol de abuelo difícil de definir ya que los límites pueden ser confusos: excesiva implicación podría ser entendida por los padres como intromisión, y alejamiento o distanciamiento en la responsabilidad parental, podría ser entendido como pasividad en el rol.

VARIABLES QUE INFLUYEN EN LA RELACION ABUELOS-NIETOS

La importancia de los abuelos puede ser fácilmente infravalorada, pero también sobrevalorada. Las diferencias individuales en las relaciones abuelos y nietos son inmensas, variando de acuerdo con el sexo, la salud, la distancia que los separa, los roles y actividades, personalidad, la edad de cada uno y otros muchos factores. Asimismo hay otros aspectos que influyen en esta relación, como son la frecuencia y calidad de las interacciones que se realizan entre ellos, la distancia geográfica, la manera en que los padres estructuran el tiempo del niño, la adecuación de los ingresos económicos y los medios de transporte. Se ha encontrado la existencia de una variación con respecto a la relación entre abuelos y nietos en función de la edad de ambos grupos. El ser abuelo precoz, el ser abuelo a mediana edad tardía, y abuelos dependientes. La edad y la salud de los abuelos seguramente puede afectar la interacción con los nietos: ser abuelo por primera vez a los 40 es completamente diferente de serlo a los 75. La edad, en este caso, constituye un importante predictor del estilo de ejercer de abuelo de un individuo: los abuelos más jóvenes tienen mayores probabilidades de ser muy activos y comprometidos; los abuelos más ancianos tienden a ser más distantes e implicados periféricamente.

Por tanto, en la discusión sobre las relaciones abuelos-nietos es importante tener en cuenta dos aspectos:

1. La relación cambia con el tiempo. Cuando el abuelo es todavía relativamente joven y el nieto pequeño, ambos están muy unidos. Los abuelos se divierten más estando con nietos pequeños que con adolescentes, sin embargo, a medida que aumentan en edad, la relación que mantienen ambos grupos, obviamente va variando.

2. La edad relativa de los abuelos y los nietos en cualquier punto de la relación.

Thomas y colaboradores, investigaron acerca de las diferencias en edad y sexo en la satisfacción con la abuelidad y en la percepción de responsabilidades del rol de abuelo. Los análisis realizados indicaron que los abuelos más jóvenes expresaban mayor disponibilidad para la disciplina, el cuidado y el consejo en la crianza de los nietos independientemente de la edad de los nietos. Los abuelos varones mostraban mayor disponibilidad para el cuidado y el consejo en la crianza de los nietos pero menor satisfacción con el rol. Las abuelas expresaban altos niveles de satisfacción con el rol independientemente de la edad de los nietos. Además se estudió la importancia de la edad de los nietos en la relación con sus abuelos. Uno de los resultados interesantes fue que la evaluación hecha por los abuelos varía no sólo con la edad sino también con el desarrollo cognitivo de los nietos.

Dentro de las limitaciones de la vida familiar, las relaciones de los nietos pequeños con sus abuelos están mediatizadas por sus padres, es decir, el número de contactos se limitan a los contactos entre sus padres y sus abuelos; por otra parte, la calidad de su relación está mediada por la calidad de las relaciones previas de sus padres con sus abuelos. Esta conexión es obvia, y aparece por la naturaleza de la dependencia propia de la infancia. Durante la adolescencia esta relación toma una dimensión diferente, debido principalmente a que los jóvenes tienden a centrar su energía personal y relaciones fuera de la familia, para al llegar a la madurez formar relaciones más duraderas, satisfactorias y voluntarias con los abuelos. Es en esta etapa donde se produce lo que se denomina reversión de roles: cuando el nieto es niño recibe ayuda, protección y regalos de un abuelo relativamente joven. Al entrar el nieto en la edad adulta y disminuir las aptitudes del abuelo, el nieto se responsabiliza de su papel de adulto competente y ayuda a la familia en el cuidado del abuelo. Los adolescentes ven a sus abuelos como influyentes de manera significativa en sus vidas, particularmente en el área de crecimiento personal y en el área académica.

Percepción de los nietos

Shore y Hayslip investigaron sobre la percepción que tienen los nietos de sus abuelos, y acerca de las experiencias con sus abuelos. Para el 38% de esta muestra los abuelos habían jugado un importante rol de apoyo. La manera en que los adolescentes y jóvenes adultos perciben a sus abuelos está influida por la frecuencia y el tipo de contactos con ellos, por ciertas características sociales e individuales de los nietos y de los abuelos, y por las ideas que los representantes de la joven generación tienen de qué es lo que debería ser un abuelo.

¿Cómo definen los nietos a sus abuelos? Se observa que los niños pequeños definen a sus abuelos en términos físicos, mientras que los niños mayores tienden a ver a los abuelos primero desde un punto de vista funcional y posteriormente en términos más abstractos, cuando no genéricos (enfermedad, debilidad, amabilidad o experiencia). Los abuelos maternos son habitualmente los abuelos más cercanos a la familia y, consecuentemente, a los nietos, quizás debido a que las madres de los niños tienen mayor confianza con sus propias madres para dejarles al cargo del cuidado infantil.